Los planetas del sistema solar giran en torno a una sola estrella, al igual que los planetas de muchos otros sistemas. El girar alrededor de una sola estrella es el principio general, pero los científicos han descubierto recientemente planetas que giran alrededor de dos estrellas, sin que ello comporte irregularidades. Los planetas que giran alrededor de dos estrellas son aceptados como una nueva clase de planetas. Según se ha calculado, su número en la Vía Láctea se estima en al menos diez millones.

¿Cómo es esto posible? Un planeta que viaja en torno a dos estrellas entra en un campo gravitacional de cada una de ellas durante su recorrido, y su velocidad y órbita cambian constantemente.

Si las estrellas se hacen sombra la una a la otra (eclipse), es posible que un planeta haga sombra a una o dos estrellas. Cuando esto sucede, el planeta y las estrellas orbitan en el mismo plano. Esta intersección implica que el planeta y la estrella han pasado el uno delante de la otra. Esto puede medirse por la reducción de la cantidad de luz emitida por la estrella. Si la distancia entre las dos estrellas es demasiada
grande, estas
estrellas actúan
como si estuviesen
aisladas con respecto a la
otra. En este caso, el planeta que
se mueve en una de las órbitas de la estrella no siente el efecto de la otra estrella. Estos son llamados planetas de tipo S, de los cuales se han descubierto decenas en la última década.

Interesantes sucesos tienen lugar cuando las estrellas se acercan la una a la otra. En tales casos, el tiempo que las estrellas necesitan para realizar una revolución completa alrededor de la otra es de días o semanas. La capacidad de un planeta de moverse en las “vías trenzadas” que le permiten establecer una órbita estable alrededor de dos estrellas tan cercanas no puede deberse a una casualidad sin ajustes precisos. Los de tipo S son sólo uno de los tipos de sistemas de estrellas dobles. En los sistemas de tipo P, el planeta gira en torno a las dos estrellas simultáneamente. Para que este tipo de planeta viaje en una órbita estable, la distancia orbital de las estrellas debe ser más larga que la distancia crítica. Si está más cerca que esta distancia crítica, la órbita del planeta se hace cada vez más inestable, siendo atraído hacia una de las dos estrellas, de modo que o acaba chocando o es lanzado al espacio exterior. La distancia crítica es de 2/3 de la magnitud de la estrella.

En un sistema de una sola estrella y un solo planeta, el tránsito del planeta ocurre como si la luz hiciese un movimiento periódico, como un faro que gira alrededor de sí mismo. Estos recorridos nos permiten detectar estrellas. Los sistemas planetarios de doble estrella son otro ejemplo. No es fácil estimar el movimiento de un objeto que consta de tres elementos. En un sistema de una sola estrella, los movimientos de la estrella son estables; de modo que resulta fácil estimar el movimiento de un planeta. Sin embargo, en un sistema de doble estrella, la distancia entre las dos estrellas es mucho más corta que su distancia con respecto al planeta. Por esta razón, estas estrellas giran a una velocidad superior alrededor de la otra de la que el planeta gira alrededor de ellas. Esto significa que la rotación del planeta es difícil de predecir.

Como resultado, el movimiento planetario de un sistema de doble estrella no será periódico. A diferencia de un sistema de una sola estrella, el tiempo de tránsito variará de acuerdo con el movimiento relativo del planeta a la estrella. Si el planeta y la estrella que gira sobre él se están moviendo en la misma dirección, el tiempo de tránsito será más largo. Pero si la estrella está situada en la otra mitad de la órbita y viaja en dirección opuesta, el tiempo de tránsito será mucho más corto.

 

La nave espacial Kepler y el telescopio que la NASA lanzó en marzo de 2009 están diseñados para detectar planetas que causan reducciones de la luz de las estrellas cuando pasan frente a ellas. A día de hoy, han sido descubiertos más de dos mil sistemas estelares dobles en los que se dan eclipses. De entre estos, dos planetas que giran alrededor de estrellas que se eclipsan entre sí cada 7,5 días han sido denominados el sistema Kepler-47. Gracias al telescopio Kepler ha sido descubierto un sistema de estrellas triple junto a estos sistemas de estrellas dobles. Las características de este sistema son extraordinarias.

Por ejemplo: el planeta Kepler-47b de la región interior completa su viaje alrededor de sus estrellas en menos de 50 días. Además, se piensa que este planeta, que no es visible directamente, es un planeta muy caliente. Dado que hay una capa de niebla que impide su visualización, se supone que se formó como resultado de la combustión del gas metano que se encuentra en su atmósfera caliente. El planeta Kepler-47b, tres veces más grande que el radio de la Tierra, es el más pequeño de entre los sistemas de dos estrellas descubiertos.

El planeta Kepler-47c de la región exterior completa su recorrido en torno a sus estrellas individuales en 303 días y se mueve en una región que es descrita como la zona habitable en la galaxia Vía Láctea. Podría haber agua líquida en la superficie de un planeta de la zona habitable. Sin embargo, el sólo hecho de estar en esta zona no quiere decir que sea un lugar adecua- do para la vida. Se considera que el Kepler-47c es ligeramente más grande que Neptuno y tiene una atmósfera compuesta de nubes de vapor de agua fina y brillante.

Referencia:

William F. Welsh, Laurance R. Doyle, «Worlds with Two Suns», Scientific American, Octubre-2013, págs. 40-47.